¿MITAD LLENO O MITAD VACÍO?
(Enviado por Homero el 27/08/2010)
No resulta para nada novedoso el comprobar que las opiniones de los seres humanos suelen ser muy diferentes conforme a las variadas circunstancias que hacen a su propia naturaleza.
Esto se comprueba especialmente cuando el punto de discusión pasa por la variable football.
Un ejemplo claro de ello, por si fuese necesario, lo habrá tenido quien, una vez concluido el partido en el NLDA ante el Bicho, haya sintonizado la AM 820 en la cual, Eduardo Argüello y su equipo, da espacio a sus oyentes para que se expresen sin censura.
Hoy me preguntaba un compañero de trabajo sobre mi opinión ante el triunfo conseguido por el equipo de Garnero y fue en ese momento que me vino a la mente el título de este comentario, recordando lo opuesto de las muchas opiniones de los oyentes del programa.
Si yo analizo ante quien se consiguieron los tres puntos, concluyo en que no da para descorchar ninguna bebida de esas con las que se festejan los éxitos.
Si pienso en que en la etapa Garnero no se había ganado y que este, aunque pobre, 1 a 0 nos envía a La Paternal con ciertas posibilidades de pasar de ronda, la sonrisa se me dibuja inevitablemente.
Si pienso en los errores graves de Adrián Gabbarini, que se suman a los cometidos en el Monumental, realmente me preocupo y no entiendo porque no se le da un descanso, reemplazándolo por Hilario Navarro que, en definitiva, para eso esta.
Si recuerdo las tapadas del arquero sobre el final del encuentro, resolviendo graves lagunas defensivas, me digo: ¡Que suerte que estaba Gabba!
Cuando vuelven a mi memoria lo impresentable de Hernán Fredes vistiendo esa gloriosa camiseta, me agarran ganas de romper todo, pero cuando pienso en la voluntad, la categoría y la entrega del chico Martínez, la esperanza se abre paso en mi estado de ánimo.
En definitiva, este es el Independiente que hoy tenemos.
Balanceándose sobre un precipicio institucional que no recuerda antecedentes en su fabulosa historia.
Cada uno decidirá como recibe esta realidad y que es lo que hará con ella.
Para muchos ganar es suficiente motivo de alegría y no hace necesario un mayor análisis ya que goles son amores.
Yo les recuerdo la alegría que todos experimentábamos en oportunidad del torneo pasado cuando, jugando sin convencer, ganábamos, éramos punteros y no había clásico que se nos resistiese.
En ese camino no esperábamos el final con el que nos encontramos: una nueva frustración.
Frustración que lleva años, 14 torneos según unos afiches que adornaron en la mañana de ayer las paredes de nuestra querida Avellaneda, colocados por manos anónimas y, por ende, repudiables.
El domingo recibiremos, en un horario imaginado solo por aquellos a quienes no les interesa el espectáculo y la gente, al equipo de Arsenal de Sarandí. Veremos entonces si el néctar del triunfo en forma de cantos y abrazos aumenta el contenido del vaso, o si, por el contrario, la demostrada incapacidad de quienes en los últimos años nos gobiernan vuelca otro poco de su bebida amarga sobre el castigado simpatizante rojo.
Por ahora y con lo poco o mucho que tengo en mi vaso, solo va mi deseo: ¡Salud al Independiente del Pueblo de Avellaneda
Afectuosamente,
Homero, “El Patrón de América”
(desde Alsina y Bochini, Avellaneda)