Sobre el paladar negro
(Enviado por Sangre Roja el 19/03/2008)
Por Dr. Liberto Giovetti
Las nuevas generaciones todavía nos dan esperanza
El partido con Boca creo yo supone un punto de inflexión en la historia del hincha de Independiente, ese del que nos vanagloriamos por el famoso paladar negro.
Durante muchos años los que hoy tenemos 40 o 50 años vimos grandes equipos que marcaron una senda en esta forma de ver el fútbol que tenemos.
Hace varias décadas atrás cuando por primera vez fui a la bombonera a ver al rojo, recuerdo el viaje de ida en el colectivo, nervioso, ansioso, casi temeroso, en el último asiento busqué la mirada de mi amigo el Gordo Pepe, mayor que yo, aquel que me había hecho fanático de esta camiseta cuando yo todavía era un pibe y que hoy seguro lee esto desde el cielo con una sonrisa; evoco sus palabras de ese momento que pintan de cuerpo entero al hincha de esa época:
-Tranquilo Lito, si a Boca le ganamos siempre.
Aquella tarde el rojo jugó mal, igual ganó con un golazo del Conejo Tarabini como de 40 metros, si mal no recuerdo a Antonio Roma, y si no que me corrija mi compañero Daniel Martinez.
Digo ahora que es inimaginable para mi que alguien enuncie esta frase de mi entrañable amigo hacia otra persona porque lo hemos perdido casi todo, hemos escuchado hasta hace poco objetivos como “mejorar el promedio” y ahora ya en este último tiempo “a ver si clasificamos para alguna copa” metas honorables para instituciones como Banfield, Quilmes o Arsenal como si esto fuera el nirvana del fútbol que sentimos ¿cómo pueden estar tan equivocados quienes esto pregonan?. La clasificación debe darse a consecuencia de haber logrado el primer puesto en la tabla, a mi entender única posición digna de los rojos ¿O acaso no lo echamos a Nito Veiga por haber salido dos veces segundo?
Pero como dije antes no se ha perdido todo, la reacción de los hinchas después del último partido con Boca me devolvió algo que casi estaba perdiendo: la esperanza. Las críticas verbales de casi todos, la famosa bandera que se puso en el entrenamiento me marcó la concepción de algo que en biología se conoce como atavismo que es la aparición en una generación nueva de un carácter que se dio en antepasados remotos. Esta reacción de estos chicos es un atavismo de lo que sentíamos nosotros cuando el equipo jugaba mal y ganaba, nos sentíamos en falta y el equipo era reprobado, así como era aplaudido cuando se jugaba bien y se perdía. En la Boca hace dos fines de semana el equipo empató y no se festejó el empate, se criticó duramente.
Quizás como dije al principio este sea un punto de inflexión que en algunos años me permita no ya decirle a mi hijo pero sí a mi nieto:
-Tranquilo, si a Boca le ganamos siempre.
No se si apareció el equipo, pero el hincha seguro.
Dr. Liberto Giovetti